La importancia de lo que no verbalizas en una entrevista de trabajo

Nuestra habilidad para comunicarnos supone nuestra capacidad para transmitir mensajes a través de los muchos lenguajes que voluntariamente o involuntariamente manejamos. La comunicación no verbal es un lenguaje silencioso, es un mensaje y un medio que otorga muchísima información, muchas veces más veraz que ninguna otra, sobre nosotros. Es esa forma de expresión en la que interactuamos con un receptor sin palabras.

La mayor parte de inputs que forman parte de este código obedece a nuestra expresión involuntaria. Gestos, posturas, distancias, risas, suspiros, respiración, bostezos o expresiones forman parte del mensaje que sin palabras emitimos a nuestro interlocutor.

El éxito de transmitir mensajes está en que nuestras palabras se vean reforzadas y acompañadas con lo que también dice nuestro cuerpo y depende de que seamos capaces de controlarlo de una manera natural pero consciente. Aquello que expresamos sin querer, junto a lo que expresamos queriendo y cómo lo decimos, componen un equilibrio entre lo obvio y lo subliminal, que puede llevar al éxito o al fracaso nuestro propósito.

Cuidado con infravalorar la trascendencia de la comunicación no verbal porque aporta el 65% de la información en una conversación cara a cara mientras que el lenguaje verbal solo representa el 35% según el investigador Albert Mehrabian. Respetando este peso específico, para mantener una entrevista de trabajo satisfactoria deberíamos cuidar nuestro lenguaje no verbal dos veces más que nuestro discurso, aunque no siempre se le otorga esa importancia a esta variable.

A pesar de que el lenguaje no verbal es en parte innato también tiene una parte de aprendizaje y entrenamiento así que desde Bo Growth queremos darte algunos consejos para manejarlo en cualquier escenario de una forma eficaz en momentos clave como: entrevistas de trabajo, negociaciones, presentaciones en público, etc. Nuestra experiencia en selección y procesos de headhunting para múltiples organizaciones con profesionales y candidatos de muy distinto perfil nos ha permitido comprobar cuáles son los mejores formas de afrontar una entrevista de trabajo.

Toma nota de los siguientes claves para dominar la comunicación no verbal en una entrevista de trabajo y convencer:

  1. Al dar la mano: dar la mano es la primera toma de contacto directo con tu entrevistador. Recibirá inputs sobre tu temperatura, tacto, humedad, firmeza, etc. Asegúrate de que la experiencia sea agradable y sea una buena tarjeta de visita. En la medida de lo posible procura llevarlas secas (puedes ayudarte llevando un pañuelo en el bolsillo) y preséntala de forma vertical, sin mostrar la palma hacia arriba (señal de sumisión) o hacia abajo (signo de dominancia). Imprime una fuerza media, firme pero sin apretar demasiado. Como todo en la vida, los excesos no son aconsejables. Transmite seguridad y confianza.
  2. Cuida tu postura corporal: tanto sentados como de pie estamos lanzando numerosos mensajes sobre nosotros. Si procuramos repartir el peso del cuerpo de forma equilibrada, con la espalda erguida de manera natural e inclinando levemente el cuerpo hacia delante, demostraremos equilibrio, seguridad y escuchar activamente a nuestro interlocutor con interés. También es muy importante saber mantener la distancia adecuada. Respeta la distancia interpersonal con tu interlocutor y evita el contacto físico salvo en el saludo inicial y la despedida, donde daremos la mano. Olvídate, por supuesto, de dar dos besos. Resérvalos para otros momentos “más sociales”, no son adecuados para el contexto laboral de una entrevista incluso entre dos mujeres.
  3. Comunica con tu mirada: los ojos son el espejo del alma. Habla con tus ojos manteniendo la mirada en tu interlocutor, siempre a la altura de los ojos, sin bajarla o desviarla hacia otras partes de la sala. Podría demostrar o transmitir desinterés o que tienes algo que ocultar y no eres digno de confianza.
  4. Apóyate en los gestos: utiliza el movimiento de tus manos para acompañar, enfatizar o complementar tu discurso, pero con moderación. Con ello transmitimos más entusiasmo y confianza que si escondemos las manos mientras hablamos. Asentir suavemente a nuestro interlocutor también transmite interés por sus palabras, denota que estás escuchando activamente, procesando la información que te traslada y asimilándola.
  5. Tono y volumen: son la parte menos verbal del lenguaje verbal. Modúlalos de manera adecuada: un volumen bajo transmite escasa confianza y timidez mientras que uno alto en exceso demuestra prepotencia y puede resultar intimidatorio. Trata de equilibrarlos y expresarte con fluidez y calma, a un ritmo adecuado, sin acelerarte ni resultar monótono para que la conversación sea positiva y provechosa.

Cuanto mayor control sobre el lenguaje no verbal, mayor naturalidad, seguridad y éxito en su uso, así que te animamos a “entrenar” aplicando estos consejos siempre que tengas ocasión para dominar este lenguaje silencioso que habla a gritos de ti.

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