La gestión de las emociones: un caso de vida y su traslado al mundo de la empresa

María Escrihuela, Gerente de Bo Growth, nos cuenta la clave en la gestión de las emociones, la que le sirvió para superar una situación de estrés extrema y que es extrapolable al mundo de la empresa.

Durante su participación como ponente en un taller formativo sobre ensayos clínicos organizado por la Fundación Solti, María se centró en su caso personal después de haber superado un cáncer, transmitiendo la importancia que en la vida tiene el manejo y la gestión de las emociones y, cómo pueden éstas influir positiva o negativamente en el resultado final, así como los mecanismos que debemos emplear para que sean un punto de apoyo y no una piedra en el camino.

Ya Charles Darwin concluyó que los animales (especialmente los primates) tenían un extenso repertorio de emociones, y que la manera de expresarlas tenía una función social que ayudaba en la supervivencia de la especie al contribuir en su función adaptativa.

Que el camino sea fácil o difícil depende de nosotros mismos y de la gestión de las emociones. En palabras de la propia Maria, “…no hay que olvidar que siempre tenemos dos batallas que librar: la técnica y la psicológica; esta última la más difícil pero, precisamente, la que depende únicamente de nosotros, y aquí no hay recetas mágicas, la receta se llama concienciación.”

De igual manera, estas experiencias las podemos trasladar al mundo de la empresa, de nuestro trabajo y de cómo, día a día, nos podemos enfrentar a los retos que se nos plantean; de nuestras responsabilidades, nuestros jefes, nuestros clientes; es decir, el eje de nuestra vida profesional.

Que cuando escuchamos un NO, éste nos suponga un reto o un freno, va a depender de cómo procesemos la respuesta, de cómo nuestro cerebro reaccione y de cómo haga actuar a nuestro cuerpo, que seamos activos o no en la solución. Y esto, con toda probabilidad, va a tener una incidencia directa en el resultado.

En la actualidad sufrimos un bombardeo de teorías sobre la gestión de las personas, la felicidad, el optimismo y un largo etcétera, pero… debemos de pararnos y pensar que, ¿acaso es bueno o malo lo mismo para todo el mundo?, ¿a todos nos motiva lo mismo?, ¿a todos nos da la felicidad lo mismo?, pues no. Y aquí nuestra compañera también encuentra algo que contarnos sobre su experiencia de vida, tener a alguien que te ayude en tu gestión emocional va a ser decisivo en tu actitud frente al desafío.

Y los profesionales de recursos humanos y directores de personas, en general, podemos aportar mucho. Podríamos actuar como actúan los médicos: Evaluar, Diagnosticar y Tratar el problema; no en serie, sino de una manera personalizada, tratando cada empresa como lo que es, única e irrepetible, como las personas.

“Cuando a mí me diagnosticaron el cáncer de mama tuve la suerte de que me tratara la enfermedad la Doctora Ana Lluch que no es persona de grandes discursos, pero sí de grandes diagnósticos pues, desde el momento que la conocí, me hizo sentirme única y que el tratamiento que me aplicaba era el mío, el de María Escrihuela y no el de 50 personas más, porque había evaluado y diagnosticado mi caso particular”.

Desde Bo Growth animamos a todos los que tenemos responsabilidad sobre personas a hacer que las personas se sientan Únicas y Queridas para crear el ambiente que les permita superar las adversidades y lograr sus propósitos.

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